13 de gener del 2014

Recuerdos

Una de las cosas que diferencia al ser humano del animal es la memoria. Somos capaces de retener momentos, olores, personas, números, definiciones e incluso textos todo dentro de nuestra cabecita.  Pero ésto es solo para empezar. Podemos llegar a reproducir, mimetizar y plasmar esos recuerdos, ya sea en un lienzo, un papel o en una pantalla de cine.

Sin embargo, lo que a mí me impresiona es el poder de los recuerdos. Hay personas (y muchas más de las que creemos) que viven de sus recuerdos. Claro está que los recuerdos nos definen y nos ayudan a saber quiénes somos pero a veces cometemos el vicio de olvidarnos que el recuerdo es algo pasado. Algo que ya no es, algo que ya no está. Sea lo que sea, si es recuerdo no está presente. Por lo tanto, ¿para qué darle demasiada importancia?

                                       

Gustave Flaubert decía que los recuerdos no pueblan nuestra soledad sino que la hacen más profunda. Y es que nos preocupamos de cosas que ya han pasado o simplemente nunca pasaron y les damos mil vueltas con el "que hubiera pasado si..." o "y si no..." descentrándonos de lo realmente importante: del presente, el ahora, el mañana. De la gente que ahora tenemos cerca, de nuestros amigos... Y si no cuidamos todo esto acabamos solos. Y más solos que la una, por haber estado tanto tiempo mirando hacia atrás.

Porque si lo que esperamos es que ese recuerdo vuelva, nunca ocurrirá. Como mucho sera un nuevo recuerdo parecido al anterior pero ése, de ese día de ese modo no volverá. Porque además, creo que los humanos tenemos cierta tendencia a extrapolar los recuerdos de manera que se nos borra lo malo y se exagera lo bueno. Y entonces surge "esa época en la que era más feliz" que nunca existió. Ese "día tan perfecto con esa persona", en el que en realidad llovió y nos peleamos, o esa "sopa tan deliciosa y única" que me encantó porque me moría de hambre y en realidad es la misma de siempre. Y aspiramos a un recuerdo manipulado e inexistente y esperamos sentados a que nos caiga del cielo.

Señores, ¡quien quiera peces que se moje el culo y deje de soñar! Olvidémonos del pasado, pasemos página y centrémonos en vivir. Busquemos y encontremos lo que queremos, no sólo pensando sino luchando, que obras son amores y no buenas razones. Que de los recuerdos sólo debemos sacar moralejas y lecciones y, como dice Rosana: "Guarda los buenos recuerdos... para los malos momentos."

2 comentaris:

  1. hombre, tienes toda la razón, pero no deja de ser cierto que las personas debemos vivir disfrutando de las pequeñas cosas de cada día y que el recuerdo a veces transforma lo cotidiano, lo eleva y lo trasciende. Sí. No debemos vivir únicamente de los recuerdos. Cierto. Aun así ellos forman parte de nuestra naturaleza, se acogen a nuestra esperanza incrementándola y haciéndola eje vertebrador, en cierta manera, de nuestra existencia. "Soñad y os quedareis cortos". Como tu dices, en palabras de Calderón de la Barca: La vida es sueño y los sueños sueños son.

    ResponElimina
  2. L´absència, la presencia, la presencia de l´absència... tot un seguit de temes nostàlgic propis del principi de l´any i del record del Nadal. Suposo que la bona vida és un equilibri entre passat, present i futur. I creure que hi ha un novel.lista que en segueix el fil. Interessant tot plegat i bones perspectives, com deia aquell "el futuro no es lo que era".

    ResponElimina